Reflexión comunitaria para la vida diaria. 19 de marzo de 2021

Reflexión comunitaria para la vida diaria. 19 de marzo de 2021
Jesús les dijo: “Ha llegado la hora en que el hijo del hombre va a ser glorificado. Les aseguro que, si el grano de trigo al caer en la tierra no muere, queda él solo; pero si muere, da abundante cosecha.
Juan 12: 23- 24
El versículo tomado del evangelio de Juan nos habla de muerte y resurrección. Jesús muestra este ejemplo, como forma de hablar de su propia entrega de vida, sufrimiento y muerte en la cruz, para luego levantarse glorificado hacia una nueva vida.
Tal como pasa con el grano de trigo, que primero debe caer a la tierra, bien sabido es por los campesinos que, llegada la época, ponen la semilla en la tierra, la que sin condiciones adecuadas de sol, lluvia y obtención de nutrientes del suelo difícilmente germinará; pero, aún con las condiciones adecuadas, el grano de trigo deberá morir, descomponerse, para convertirse en una espiga de muchos granos más, para convertirse en una multiplicación de vida.
Al igual que el grano de trigo, Jesús nos llama a dejar nuestra antigua vida, nos llama a dejar morir aquello que no aporta a la construcción de su reino, y así nacer de nuevo, a la luz de sus enseñanzas, manteniéndonos atentos/as y vigilantes para, en el proceso, descubrirnos, y descubrir a otros y otras; para no quedarnos solos, pues todos somos semillas con posibilidades de germinar y dar frutos.
Y estos frutos se comparten, pues el grano de trigo no se siembra solo, sino en una plantación con la finalidad de obtener una cosecha abundante, que es lo que espera Jesús de cada uno de nosotros. Pero ¿por qué se nos dificulta dejar morir aquello que no nos permite germinar? ¿Será que nuestra fe está sumida en un plácido sueño? ¿Será que no la estamos nutriendo bien? O ¿será que no sabemos qué cosas deben morir en nosotros para vivir más plenamente? Lo único que podemos hacer es pedir por dirección y guía de parte de Dios, para lograr dar los frutos que espera de nosotros/as.
Nataly Arias Beltrán,
Congregación San Pablo

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