Lectura: Lucas 14: 27-28,33

Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Oración. Dios Padre y Madre, venimos ante ti para pedirte que nos des de tu gracia para acercarnos a ser más como tu hijo Jesús. Ayúdanos a  ser verdaderos discípulas y discípulos; que podamos dejar a un lado todo lo que este sistema nos ha inculcado: el egoísmo, el individualismo, el aprovechamiento del otro u otra y la falta de amor al prójimo.  Enséñanos a tener misericordia y transforma nuestros corazones para conocer y servir a aquel o aquella que lo necesita. Danos sabiduría para compartir nuestros bienes en favor de las y los necesitados. Cambia nuestra mentalidad para lograr construir una nueva humanidad más fraterna,  más solidaria e igualitaria donde toda estructura, comenzando por la familia, esté al servicio de nuestra sociedad y esté al servicio del otro y de la otra. Amén.

Pastoral de la Diversidad Sexual, Congregación La Trinidad