Posted by admin

Queridos hermanos, queridas hermanas en Cristo.

Les saludo en la gracia y paz del Dios creador y sostenedor de la vida, deseándoles paz y esperanza en este momento  en que vivimos como país una verdadera tragedia por la catástrofe  ambiental y humanaa causa de los diversos incendios que afectan diferentes lugares en el sur de nuestro país.

Como Iglesia Evangélica Luterana en Chile preocupada con las consecuencias de esta catástrofe, expresamos nuestra solidaridad a todas las personas afectadas, en especial manifestamos nuestra solidaridad, cariño y oración con las familias de los bomberos y carabineros  que han perdido sus vidas combatiendo el fuego. Lamentamos profundamente la pérdida de  vidas humanas, y nos comprometemos en la oración para que en medio de tanta angustia y dolor puedan sentir el cuidado amoroso, consuelo y paz de nuestro Dios creador.

Como cristianos y cristianas no somos indiferentes frente el dolor y sufrimiento de nuestro prójimo, de nuestros hermanos y hermanas que viven en las zonas afectadas y por nuestro prójimo, la creación de Dios que gime y grita dolores por el cambio climático. Nos duele ver y escuchar el drama que están viviendo tantas familias que han perdido sus seres querido y el esfuerzo de toda una vida.

No podemos dejar de hablar de lo que estamos viendo y oyendo (Hechos 4:20). Una vez más estamos viviendo las consecuencias de nuestra falta de cuidado y amor con la creación, de nuestra manera de relacionarnos con la creación.  Una vez más el medio ambiente sufre  a causa de un sistema capitalista neoliberal, dónde la regla fundamental es el lucro.

Nuestra casa común, tal como lo menciona el Apóstol Pablo en Romanos 8: 22 gime y sufre  dolores a causa de las diferentes consecuencias del cambio climático.  Dios nos ha confiado el cuidado de su creación(Génesis 2:15), no  podemos ser indiferentes y acomodarnos frente lo que estamos viendo y oyendo. Es tiempo de repensar nuestro cuidado  y relación con la creación.

Ya vendrá el momento de investigar los responsables de esta gran tragedia ambiental y humana, y esperamos que los responsables reciban sanciones ejemplificadoras  por medio de la reparación y recuperación de todo el daño causado. Nosotros/nosotras, nuestra iglesia, nuestras comunidades de fe somos responsables que esta catástrofe no quede impune y que esto no vuelva a repetirse.

Llamamos a poner en acción nuestra solidaridad para con las personas damnificadas, siendo parte de las diferentes redes que están organizadas para apoyar con elementos  necesarios,  como agua, alimentos y ropas, recordando siempre la dignidad de nuestro prójimo.

Agradecemos a los bomberos/as, carabineros/as, voluntarios/as y a todas las personas de buena voluntad que están ayudando para superar esta catástrofe.

En la esperanza de que Dios es un Dios de justicia, que cuida de las personas que viven en lugares de vulnerabilidad, un Dios que tiene sus ojos puesto en los pobres, en el huérfano/a, en las viudas  (Deuteronomio 10:18). Les invito a que sigamos unidos/as en la oración, clamando a Dios paz para con  la creación.  En las palabras del Salmista oramos:“

“Tú tienes cuidado de la tierra;le envías lluvia y la haces producir;tú, con arroyos caudalosos, haces crecer los trigales. ¡Así preparas el campo! Tú empapas los surcos de la tierra y nivelas sus terrones; ablandas la tierra con lluvias abundantes y bendices sus productos. Tú colmas el año de bendiciones, tus nubes derraman abundancia; los pastos del desierto están verdes y los montes se visten de gala; los llanos se cubren de rebaños, los valles se revisten de trigales; ¡todos cantan y gritan de alegría!” Salmo 65:9-13

Oh, Dios creador, escucha el clamor de tu pueblo. Amén

Pastora Izani Bruch

Obispa de la IELCH.

Santiago, 26 de enero 2017

Compártelo!