«Creo en un Dios que hace nueva todas las cosas»: entrevista a la Obispa Izani Bruch

«Creo en un Dios que hace nueva todas las cosas»: entrevista a la Obispa Izani Bruch

SANTIAGO DE CHILE/ Chile (LWI) – Las hermanas y los hermanos de la Congregación El Buen Samaritano, ubicada en la Población La Faena de la Comuna de Peñalolén, se alistan para un almuerzo comunitario luego del culto dominical. En la cocina la Pastora Izani Bruch aliña las ensaladas y conversa con las personas que están allí preparando la comida. Posteriormente  bendice los alimentos, y su comunidad brinda en su honor por el nuevo rol de Obispa que tendrá que cumplir en  la IELCH.

Antes de la entrevista lavamos los platos y conversamos sobre lo que fue el Sínodo de la IELCH el fin de semana anterior, y cómo, sin pensarlo, fue propuesta a candidata  para ser Obispa logrando un amplio respaldo.
La Pastora Izani Bruch tiene 48 años, es oriunda de Brasil, pero sus rasgos son europeos debido a su ascendencia alemana. Llegó el año 2000 a hacer su vicariato  a la Congregación El Buen Samaritano, y desde el año 2013 ejerce como Pastora en esta comunidad. Su teología recoge una perspectiva feminista y pro defensa a los Derechos Humanos. Se destaca por su sencillez, cercanía y liderazgo dentro de la Iglesia.

¿Qué importancia le da usted a que una mujer migrante pueda ser Obispa de la Iglesia Luterana en Chile?

Siempre digo que nunca me he sentido migrante en Chile, por mi color, por mi apellido; sin embargo, la importancia de llegar a ese cargo de Obispado tiene que ver con ser una  mujer que públicamente es conocida como una pastora feminista, una pastora más joven. Creo que la iglesia se abre a un nuevo tiempo donde escucha las voces que están presentes en la sociedad, donde buscamos más equidad, y donde las mujeres buscan otros espacios en los que nunca han estado.

¿Cómo  tomó su familia este nuevo desafío?

Lo tomó bien, soy una mujer muy bendecida por el tremendo compañero que tengo a mi lado, que siempre está  para colaborar  y respeta las decisiones que una toma. Lo tomaron con sorpresa y con mucha alegría también.

¿Qué espera lograr durante este periodo como Obispa? Pensando en las mujeres de su comunidad y de otras comunidades de la Iglesia Luterana en Chile.

Espero que podamos tener la capacidad como Iglesia de reencantarnos con nuestra misión, con ser iglesia primero para  nosotros para luego ser iglesia para otros y otras. Espero que podamos juntas y juntos avanzar en una iglesia inclusiva donde todos podamos reconocernos como imagen y semejanza de Dios, más allá  de ser hombres o mujeres, como personas que reciben esa dignidad de Dios, y  personas que  tienen diferentes dones que están llamadas al servicio de la iglesia y del mundo.

¿Cuál es el rol de una Obispa?

El rol de una Obispa es hacer un trabajo de acompañamiento al cuerpo pastoral, a las comunidades y congregaciones, y a las pastorales, sean estas de mujeres, diversidad, jóvenes, migrantes, etc. Es cuidar de la iglesia y estar atenta para que ésta pueda siempre hacer su misión desde la visión de la doctrina luterana; ese es especialmente mi rol: hacerme cargo de lo pastoral dentro de la iglesia, de lo teológico, supervisar para que podamos proclamar de forma correcta el evangelio, administrar  los sacramentos y  sobretodo cuidar de nuestras  comunidades y congregaciones para que puedan realizar su misión.

¿Qué espera de la comunidad El Buen Samaritano?

Espero que mi comunidad me pueda acompañar en este desafío, y que sean  colaboradores de la misión  de la iglesia. Llegar al obispado significa que  no llega  la Pastora Izani, sino que llega  el liderazgo de la Congregación El Buen Samaritano; creo que  es un trabajo en conjunto que hemos hecho y espero recibir el mismo apoyo: que podamos  formar  equipos de trabajo y acompañarnos mutuamente.

¿Cómo ve el futuro de la IELCH?

Creo en un Dios que hace nueva todas las cosas. Veo gente nueva en disposición de servicio. En el X sínodo de la IELCH vi propuestas para recuperar su voz en la sociedad, y ser una voz de esperanza para la sociedad chilena. Lo veo con esperanza y con desafíos también. Ojalá estos años podamos despertar nuevas vocaciones pastorales y desarrollar  nuevos liderazgos dentro de la iglesia.
Para finalizar, hago un llamado a que nos demos un tiempo de mirarnos, de escucharnos, de ver la linda iglesia que somos, y que podamos vivir un tiempo de reconciliación, para que juntos podamos reencontrarnos con nuestra misión de ser la Iglesia Evangélica Luterana en Chile.

Red de Comunicaciones – LAC (IELCH Carolina Leiva)

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