Juntos en la esperanza Conmemoración Conjunta Luterano-Católico Romana de los 500 años de la Reforma

Juntos en la esperanza Conmemoración Conjunta Luterano-Católico Romana de los 500 años de la Reforma

Su Eminencia Cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos
Rev. Dr. Martin Junge, Secretario General de la Federación Luterana Mundial

Corría el año 1517, cuando en la ciudad alemana de Wittenberg, el monje Martín Lutero hizo pública su oposición a la práctica predominante de vender indulgencias, oposición fundada en sus convicciones teológicas y espirituales. Su voz pública desencadenó un profundo proceso de transformación en un contexto ya complicado de agitación social, política y económica. Aunque Lutero nunca se propuso crear una nueva iglesia, los acontecimientos posteriores acabaron por dividir el cristianismo occidental, dando lugar a un conflicto y una violencia cuyas ramificaciones todavía se hacen sentir. Los centenarios de la Reforma han sido fuente de polémica y confrontación entre las dos confesiones.
Esta vez será distinto. El 31 de octubre de 2016, el Papa Francisco, en nombre de la iglesia católica, el Obispo Munib Younan y el Rev. Dr. Martin Junge, en nombre de la comunión mundial de las 145 iglesias que integran la Federación Luterana Mundial (FLM), serán co-anfitriones de la Conmemoración Conjunta que lanzará el V Centenario de la Reforma.
Por primera vez en la historia, católicos y luteranos conmemoraremos juntos el aniversario de la Reforma a escala mundial. Este evento refleja el progreso realizado en 50 años de diálogo internacional católico-luterano; iniciado tras las importantes decisiones del Concilio Vaticano II, ese diálogo creó comprensión recíproca, contribuyó a superar diferencias y, lo que es más, generó confianza. Asimismo, afirmó la convicción común de que aquello que nos une a católicos y luteranos es más que aquello que nos divide, y dio expresión a la profunda convicción de fe, según la cual, a través del bautismo, unos y otros fuimos llamados en un solo cuerpo.
Además, la conmemoración expresará el fortalecimiento de nuestras relaciones y el entendimiento mutuo más profundo a los que llegamos en muchas partes del mundo en términos de servicio y testimonio. Luteranos y católicos nos hemos acercado más, a menudo en contextos de persecución, opresión y sufrimiento sumamente difíciles.
Entre los numerosos acuerdos alcanzados durante estas décadas de diálogo, la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación, firmada por la iglesia Católica y la FLM en 1999, es fundamental. Con dicha declaración, católicos y luteranos superamos los efectos divisorios de esa controversia clave del siglo XVI. Este jalón en las relaciones ecuménicas católico-luteranas sienta las bases teológicas de la Conmemoración Conjunta que, a su vez, posibilita la promesa pública de dejar atrás el conflicto del pasado y abrirnos a la unidad a la cual está llamada la iglesia.
La Conmemoración Conjunta cuyo tema significativo será Del conflicto a la comunión – Juntos en la esperanza, comprenderá una oración común en la catedral de Lund y un evento público en el recinto Malmö Arena, ambos en Suecia.
Del conflicto a la comunión, también es el título del informe elaborado por la Comisión LuteranoCatólico Romana sobre la Unidad en el que se narra la historia de la Reforma tal como se entiende conjuntamente, se analizan los temas teológicos en litigio y se identifican aquellas diferencias que hoy en día se pueden considerar superadas, gracias al diálogo y el entendimiento común. También se señalan los temas que requieren ulterior debate teológico para llegar a un acuerdo, en particular, el entendimiento de la iglesia, el ministerio y la Eucaristía. La Conmemoración Conjunta se estructurará en torno a los temas de acción de gracias, arrepentimiento y compromiso con el testimonio común.
– Acción de gracias por el don de la Palabra de Dios y las formas en que volvió a hablar y sigue hablando a la iglesia y el mundo hasta ahora; pero también por los dones particulares de la Reforma, así como aquellos que luteranos y católicos reconocemos los unos en los otros. – Arrepentimiento porque mientras se lidiaba con la diferencia, se perdió la unidad de la iglesia; pero también por el enorme sufrimiento que impuso a la gente común esa disputa teológica que pasó a alinearse con intereses políticos hegemónicos e instrumentalizarse a tales efectos. De ahí que en los siglos XVI y XVII, en Europa se libraran largas “guerras religiosas”. – Compromiso con el testimonio común porque mientras luteranos y católicos continuamos buscando la unidad, nada impide nuestro testimonio conjunto de la alegría, la belleza y el poder transformador de la fe, en particular, sirviendo a quienes sufren pobreza, exclusión y opresión. La Conmemoración Conjunta también invita a católicos y luteranos a dar por la misericordia que reciben en y a través de Cristo.

Estos tres elementos se reflejarán de forma contundente en la oración común en la catedral de Lund y en la declaración conjunta que firmarán el Papa Francisco y el Obispo Munib Younan, Presidente de la FLM. Ahora bien, en el evento público de la Arena de Malmö que acogerá hasta 10.000 participantes, se pondrá el énfasis en el tercero, es decir, el compromiso con el testimonio común. Durante ese evento, también se firmará un acuerdo entre el Servicio Mundial de la FLM, que actualmente presta servicios a más de 2.300.000 refugiados en el mundo entero, y Caritas Internationalis, que está presente en 164 países con un trayectoria impresionante de servicio diaconal a personas necesitadas. Al dar testimonio, entonar canciones y compartir reflexiones, católicos y luteranos subrayaremos que nuestra promesa de dejar atrás el conflicto no se circunscribirá a nuestras dos comuniones y dará frutos en un servicio compasivo y de amor al prójimo en un mundo herido y fragmentado por el conflicto, la violencia y la destrucción ecológica.
Si bien luteranos y católicos estamos llamados a dejar atrás nuestro conflicto y volvernos hacia nuestro futuro común, está claro que ese paso histórico y significativo no se puede dar al margen del resto de nuestras muchas otras relaciones ecuménicas. Por lo tanto, representantes ecuménicos asistirán a la Conmemoración Conjunta para acompañarnos en ese momento relevante y alentar con su presencia el camino por delante. Dicho contexto ecuménico también destacará la convicción de que la Reforma del siglo XVI no fue un hecho aislado, pues antes y después hubo otros movimientos reformistas. Distintas tradiciones confesionales recibieron e hicieron suyo de diversas formas el movimiento reformador iniciado por Lutero.
En un mundo que lucha contra las rupturas de comunicación, la frecuencia cada vez mayor de discursos incendiarios y divisorios, la violencia y el conflicto crecientes, luteranos y católicos recurriremos a la profundidad de nuestra fe compartida en el Dios Trino para declarar públicamente que:
– conjuntamente, avanzaremos cada vez más unidos hacia nuestro Señor y Salvador, Jesucristo; – vale la pena permanecer en diálogo; – es posible dejar atrás el conflicto; e – el odio y la violencia, también por motivos religiosos, no se deben trivializar ni mucho menos justificar, sino rechazar de plano; – los recuerdos nublados pueden desvanecerse; – una historia dolorosa no excluye un futuro brillante, – se puede pasar del conflicto a la comunión y emprender este camino conjuntamente y con esperanza y que – en la reconciliación hay un poder que nos libera para volvernos los unos a los otros y también a los demás en amor y servicio.
La Conmemoración Conjunta será un gran aliento para el testimonio común de católicos y luteranos en un mundo herido y quebrantado. Además, será fuente de motivación para comprometernos con un diálogo aún más apasionado para superar las diferencias restantes a fin de recibir y celebrar la unidad esperada.