Contra la violencia hacia las mujeres y contra la cultura de la violación que culpabiliza a las victimas

Contra la violencia hacia las mujeres y contra la cultura de la violación que culpabiliza a las victimas

Red de Mujeres y Justicia de Género de las Iglesias-

miembro de la Federación Luterana Mundial – Latino América y Caribe

Ante los acontecimientos ocurridos en toda América Latina, especialmente en Brasil; donde una joven de 16 años sufrió violación colectiva por un grupo de aproximadamente 30 hombres; las imágenes de la joven descorazonada fueron compartidas por redes sociales. Otro caso de violación colectivo ya había acontecido en otra región de Brasil. Estos casos no son aislados, sino que muestran la brutalidad de violencia contra las mujeres en nuestro continente.
Seguimos viviendo en una sociedad en la que se justifica el feminicidio, atribuimos la culpa a la víctima y cuestionamos la manera de vestir y sus gustos. Seguimos reproduciendo el discurso de que “ella” provocó a su agresor o agresores, dejando a un lado las barbaridades que muestran los cuerpos en los que se perpetua una serie de torturas físicas, dejando visibles las huellas de la violación sexual como común denominador y como basura, tirados a lugares públicos. Y mientras tanto los medios de comunicación reproducen la noticia amarillista, con contenidos misóginos y mostrando a las mujeres como mercancía o botín de guerra.
La Red de Mujeres y Justicia de Género, de América Latina y el Caribe de la Federación Luterana Mundial alza la voz para decir una palabra de denuncia de estas violencias, y al mismo tiempo una palabra de ánimo y de motivación desde la fe, para seguir forjando procesos de cambio, de relaciones justas y recreadas, basadas en el amor y la justicia:
a) La cultura patriarcal continúa siendo una herramienta básica para el ejercicio de la violencia contra las mujeres. Lamentamos que no haya señales contundentes de que esta realidad pueda cambiar. En el ámbito patriarcal se crea y mantiene una cultura de legitimación y normalización de la violencia. Bajo esta cultura se justifica todo tipo de violencia y violación. Las mujeres siguen siendo víctimas y a la vez culpadas como generadoras de esa violencia. Alzando nuestras voces decimos: NO en nuestro nombre!
b) Al mismo tiempo los fundamentalismos religiosos han empujado a que de nuevo las mujeres seamos silenciadas e invisibilizadas en todos los sectores religiosos, políticos y sociales. Los espacios de libertad y de reflexión poco a poco han sufrido de violencias de todo tipo. En nombre CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES Y LA CULTURA DE LA VIOLACION QUE CULPABILIZA A LAS VICTIMAS
Ante los acontecimientos ocurridos en toda América Latina, especialmente en Brasil; donde una joven de 16 años sufrió violación colectiva por un grupo de aproximadamente 30 hombres; las imágenes de la joven descorazonada fueron compartidas por redes sociales. Otro caso de violación colectivo ya había acontecido en otra región de Brasil. Estos casos no son aislados, sino que muestran la brutalidad de violencia contra las mujeres en nuestro continente.
Seguimos viviendo en una sociedad en la que se justifica el feminicidio, atribuimos la culpa a la víctima y cuestionamos la manera de vestir y sus gustos. Seguimos reproduciendo el discurso de que “ella” provocó a su agresor o agresores, dejando a un lado las barbaridades que muestran los cuerpos en los que se perpetua una serie de torturas físicas, dejando visibles las huellas de la violación sexual como común denominador y como basura, tirados a lugares públicos. Y mientras tanto los medios de comunicación reproducen la noticia amarillista, con contenidos misóginos y mostrando a las mujeres como mercancía o botín de guerra.
La Red de Mujeres y Justicia de Género, de América Latina y el Caribe de la Federación Luterana Mundial alza la voz para decir una palabra de denuncia de estas violencias, y al mismo tiempo una palabra de ánimo y de motivación desde la fe, para seguir forjando procesos de cambio, de relaciones justas y recreadas, basadas en el amor y la justicia:
a) La cultura patriarcal continúa siendo una herramienta básica para el ejercicio de la violencia contra las mujeres. Lamentamos que no haya señales contundentes de que esta realidad pueda cambiar. En el ámbito patriarcal se crea y mantiene una cultura de legitimación y normalización de la violencia. Bajo esta cultura se justifica todo tipo de violencia y violación. Las mujeres siguen siendo víctimas y a la vez culpadas como generadoras de esa violencia. Alzando nuestras voces decimos: NO en nuestro nombre!
b) Al mismo tiempo los fundamentalismos religiosos han empujado a que de nuevo las mujeres seamos silenciadas e invisibilizadas en todos los sectores religiosos, políticos y sociales. Los espacios de libertad y de reflexión poco a poco han sufrido de violencias de todo tipo. En nombre de la religión y de una lectura fundamentalista y literal de la Biblia, de los textos sagrados se intenta sacralizar las injusticias usando el nombre de Dios para justificar prácticas de exclusión, maltratos, sufrimiento. Nuestra palabra teológica y bíblica anuncia a Dios que acoge, que rompe el silencio y grita junto a la mujer en dolores de parto, (Isaías 42.14) diciendo: No la violencia contra las mujeres!
c) El lenguaje religioso y las conductas desde los espacios de poder dentro de nuestras iglesias han servido como una plataforma para que estos pensamientos fundamentalistas continúen dañando y silenciando las agresiones verbales y físicas a las mujeres. Acciones tales atentan contra la dignidad de las mujeres, los cuerpos femeninos se han visto amenazados y masacrados ante el silencio de autoridades religiosas, civiles y políticas. Afirmamos que la violencia contra las mujeres es pecado, daña las relaciones, quiebra la confianza y degrada al ser humano. Las Iglesias dicen NO a la Violencia contra las Mujeres!1
d) Denunciamos que ninguna forma de violencia va con el deseo de Dios quien como Padre y Madre ha creado al ser humano – hombre y mujer – a su imagen y semejanza (génesis 1:27). Todos y todas somos personas dignas. En el texto bíblico encontramos narraciones que dan importancia y respeto a las corporalidades. Pero también encontramos una voz de denuncia ante los eventos de violencia basada en el género, doméstica, sexual, y de todos los tipos.
e) No estamos de acuerdo con ningún tipo de violencia. No permitiremos que esto siga sucediendo y desde nuestros espacios insistimos en que todas las violencias sean denunciadas y procurando apelar a las leyes de nuestros países vamos invertir que estas sean justas y protejan de verdad a todos y todas.
f) Llamamos a las autoridades eclesiales, presidentes, presidentas, obispas y obispos unan sus voces a nuestras voces y clamemos juntos denunciando la violencia contra las mujeres,
g) Al mismo tiempo, que en las iglesias se involucren más en trabajar políticas de género que eduquen y enseñen el respeto y la equidad, la justicia de género en relaciones y estructuras de nuestras propias iglesias.

Afirmamos que los instrumentales de género no son solo compatibles con un mensaje evangélico sino que necesario para forjar los cambios en las relaciones y en las estructuras, mediante trabajo colectivo, comunitario, basados en una experiencia de fe que no se calla frente a las injusticias y que se compromete con la dignidad de vida de todas personas. La política para la justicia de género de la Federación Luterana Mundial es una herramienta útil y necesaria en este camino.2
h) Con base en una teología que afirma que las personas fueron creadas a imagen y semejanza de Dios, que viven en la gracia y la responsabilidad mutua en relaciones fundamentadas en el cuidado y la acogida afirmamos que los seres humanos no son objetos y consecuentemente no están a la venta! El don de la VIDA en DIGNIDAD es la voluntad de Dios. Este Dios de la VIDA ABUNDANTE anunciamos! (Juan 10:10)
i) Hacemos un llamado a la Acción, que contemple: – Formar grupos de información y reflexión sobre el tema con jóvenes y adultos, ya sean laicos u ordenados – Discutir sobre el lugar que tiene el tema en su país, ciudad – Enterarse de quién trabaja este tema en su país, ciudad (organismos gubernamentales, no gubernamentales, NGOs, iglesias, otros) – Si todavía no es el caso, ¿cómo puede su iglesia unirse a estas organizaciones? – ¿Cómo trata su iglesia este tema y cómo quisiera hacerlo desde ahora? – Incluir este tema en las oraciones y liturgias de la iglesia
Juntas decimos desde América Latina: “ALTO A LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES¡¡¡¡

 

Junio de 2016

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1 Español https://www.lutheranworld.org/sites/default/files/Las%20Iglesias%20dicen%20No%20a%20la% 20violencia%20contra%20la%20mujer.pdf  Portugués http://www3.est.edu.br/biblioteca/ebooks/Igrejas%20dizem%20nao%20a%20violencia.pdf

2 Español: https://www.lutheranworld.org/sites/default/files/DTPW-WICAS_Gender_Justice-ES.pdf Portugues: http://www.luteranos.com.br/textos/missao-mulheres/politica-de-justica-de-generofederacao-luterana-mundial