Mensaje para el día Internacional del Trabajo. Pastora Izani Bruch Obispa de la IELCH

Mensaje para el día Internacional del Trabajo. Pastora Izani Bruch Obispa de la IELCH

“Ten en cuenta el sábado para consagrarlo al Señor, tal como el Señor tu Dios te lo ha ordenado. Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el séptimo día es día de reposo consagrado al Señor tu Dios. No hagas ningún trabajo este día.” Deuteronomio 5: 12-14b

Estimados hermanos, estimadas hermanas de la Iglesia Evangélica Luterana en Chile:
Celebramos hoy el día Internacional de los trabajadores/as. Un día más bien conmemorativo donde el mundo recuerda la lucha reivindicativa de los mártires de Chicago, ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas reivindicativas que reclamaban una jornada laboral de ocho horas en el año 1886. Desde el año 1889, el 01 de mayo es un día para recordar y reivindicar derechos laborales aun no logrados.
El 01 de mayo es un día donde se mezclan expectativas, logros, frustraciones, decepciones y demandas. Una de las principales demandas del movimiento obrero fue la reducción de la jornada laboral, ocho horas para el trabajo y ocho horas para la casa, para el descanso. Esta demanda, es recomendación también de nuestro Dios.
Descansar es bueno, no solo bueno, es necesario. Dios lo recomendó para nuestro cuidado y bienestar. El propio Dios, aunque no necesitara del descanso, lo consideró (Génesis 2:3). Con preocupación observamos que este mandato de cuidado para con el ser humano es poco valorizado y respetado actualmente.
En una sociedad de consumo, centrada en tener y acumular capital, se corre el riesgo de no respetar este precepto bíblico. Cada día las personas están trabajando más, muchos/as trabajadores/as con jornadas dobles, turnos extras para poder responder a los compromisos económicos de pagar educación de sus hijos/as, dividiendo de su casa propia y sus deudas.
Para nadie es una novedad que vivimos en una sociedad del cansancio, una sociedad estresada, con una de las jornadas laborales más largas a nivel mundial. Celebramos la actual ley que en este día obliga a las grandes cadenas de negocios (supermercados, malls…) que cierran sus puertas y sus trabajadores/as tengan derecho a descansar. Sin embargo, creemos necesario establecer el descanso como un derecho laboral que no debe ser negociado, pues es un derecho que está directamente vinculado al cuidado de la vida de cada trabajador/a.
En este día, saludamos fraternalmente y sororalmente a cada trabajador/a de nuestras comunidades, congregaciones, proyectos y pastorales, así como a todos los/as trabajadores/as de nuestro país. Y rogamos a Dios para que el trabajo en nuestro país y mundo sea siempre para la dignidad del ser humano. Volvemos a recordar los
mandamientos de Dios y su sentido humanitario de cuidado de la vida humana, en especial de los más vulnerables, como son los trabajadores/as.
Las consecuencias de un sistema capitalista neoliberal centrado en la acumulación de capital, la gran cantidad de inmigrantes que han llegado a nuestro país buscando mejores condiciones para vivir, la creciente tasa de desempleo de 6.3% llevan a que el sistema transforme al ser humano en un objeto más a ser comercializado. Jornadas laborales deshumanizantes, sin derecho a descanso, lugares de trabajo precarios y salarios injustos son parte de la situación laboral de nuestro país.
Como cristianos/as, recordamos los mandamientos de Dios, confiamos y tenemos presente los grandes hechos de Dios y el porqué de sus recomendaciones (Deuteronomio 24:18). En este sentido, somos desafiados/as hoy a ser una palabra de denuncia desde la justicia de Dios. Insistimos y afirmamos que el actual modelo económico vulnera los derechos laborales y genera situaciones de injusticia laboral para hombres y mujeres en nuestro país.
Es nuestro compromiso desde el Evangelio, apoyar y promover una reforma laboral que permita a todos los/as trabajadores/as un salario digno, derecho a una sindicalización organizada, democrática y legítima. Lamentamos el fallo del tribunal constitucional, pues creemos que la organización sindical bien organizada es un medio para lograr de forma colectiva más justicia laboral para los trabajadores/as de nuestro país.
El trabajo no tiene el valor absoluto, el trabajo está para el ser humano, y no el ser humano para el trabajo. El ser humano es siempre sujeto de su trabajo y no objeto de su trabajo. Como Iglesia Evangélica Luterana en Chile nos sumamos a la denuncia de nuestros hermanos/as luteranos/as en el mundo diciendo que “El ser humano no se vende”, no es una mercancía que se vende o se usa para la acumulación del capital.
Queridos/as hermanos/as en Cristo, junto con saludarlos en este día, y desearles grandes bendiciones de Dios para sus vidas y labores habituales como trabajadores/as. Quisiera, una vez más, invitarles a tener presente en nuestras prácticas y relaciones humanas los criterios de justicia de nuestro Dios. Que nuestra iglesia, nuestras comunidades, congregaciones, proyectos diacónicos y pastorales sean siempre espacios donde la justicia de Dios pueda acontecer. Que nuestra práctica en los temas laborales sean siempre contracorriente del actual sistema, y seamos así esta voz de esperanza que dice: “El ser humano no se vende”.
En la esperanza de que seamos juntos/as, esta voz profética de cuidado, me despido, en la gracia y paz de nuestro buen Dios.
Pastora Izani Bruch Obispa de la IELCH