Reflexiones y orientaciones sobre del proyecto de ley de “despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales”

Reflexiones y orientaciones sobre del proyecto de ley de “despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales”

“Con fuerte voz clamo al Señor, con fuerte voz le pido misericordia. En su presencia expongo mi queja, en su presencia doy a conocer mi angustia.” Sal.l42:l-2

Queridas hermanas y queridos hermanos de las Comunidades y Congregaciones de la Iglesia Evangélica Luterana en Chile

En la conferencia pastoral de la IELCH, realizada en la ciudad de Santiago el día 11 de Junio del año en curso,   hemos conversado sobre la difícil temática del proyecto de ley de “despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales” y queremos compartir con nuestras comunidades las siguientes reflexiones y orientaciones:

  1. En primer lugar no compartimos en esta carta una postura definida y definitiva al respecto del tema del aborto terapéutico, sino más bien una manera de cómo abordarlo.
  2. Hay unanimidad que como cristianos y cristianas, tenemos que promover la Vida, porque Dios es un Dios de la Vida, y Jesucristo vino para que tengamos vida en abundancia. Por eso nadie puede estar en favor de dañar o eliminar la vida de otro ser humano, por el contrario debemos hacer todo lo posible por proteger, valorar y fomentar la vida de todos los seres humanos.
  3. Lamentablemente vivimos en un mundo “caído”, “pecador” y en la vida tenemos que enfrentar muchos conflictos. Uno de estos graves conflictos se genera cuando un embarazo pone en peligro o amenaza la vida de la mujer embarazada. Se discute si hay causales por las cuales se debería permitir la interrupción de este embarazo o por lo menos no penalizarlo o/ castigarlo.
  4. La discusión sobre la legislación al respecto del aborto tiene muchas dimensiones: éticas, biológicas, médicas, legales, sociales. En esta discusión las iglesias deben reflexionar sobre cuál es nuestro aporte en esta discusió
  5. Como pastores y pastoras acordamos que nuestro aporte en primera instancia debe ser un ENFOQUE PASTORAL, lo que quiere decir tener en el centro de nuestra mirada a las personas que viven este conflicto y la pregunta en cómo deben ser estas personas acompañadas en esta situación, desde la concepción misericordiosa y amorosa de Dios en Cristo Jesú
  6. Debemos reconocer que
  7. no todos somos “expertos” en una discusión que tiene muchas facetas y plantea muchas preguntas. Nombremos sólo algunas. Desde el punto de vista biológico, hay estadios del crecimiento y de la reproducción celular de un feto en que los biólogos no pueden definir con claridad la frontera que separa y vincula este crecimiento con la emergencia y el desarrollo de una persona humana. Además, desde el punto de vista de las relaciones humanas, es permitido preguntarse si basta decir que hay persona humana desde el momento de la fecundación del óvulo, aun cuando esta fecundación haya sucedido en forma fortuita o violenta, o si una tal afirmación no adolece de una visión demasiado mecanicista sobre el llamado a la vida de una persona. Estas y otras dudas pueden no plantearse siempre, pero sí se plantean con mucha agudeza en casos de conflictos, como por ejemplo el de un embarazo adolescente, o el de una violación, o el de un feto mal formado o inviable. Los expertos no están de acuerdo entre sí. Discrepan médicos, matronas, legisladores, teólogos y filósofos. No es un asunto de “blanco o negro”, sino tal vez, ante la duda fundada, se trata de actuar en virtud de un juicio prudencial, con la humildad de quien no sabe a ciencia cierta cuál es la mejor decisión, pero también con la confianza de quien, en caso de dudas tan trágicas, se atreve a correr el riesgo de equivocarse para salvar el bien que le parece más seguro. Una confianza con la que los cristianos ponemos nuestro actuar ante el Señor de la vida.
  8. este documento no pretende tener una postura única y absoluta en asuntos de conflictos éticos sino
  9. fomenta y apoya el derecho de que cada persona se forme su opinión a ciencia y consciencia y pueda actuar de acuerdo a ella
  10. Por eso la iglesia se abstiene de presentar una postura única en la discusión pública.
  11. Más bien queremos animar a las comunidades a crear espacios donde todos y todas, especialmente las mujeres, puedan expresar sin temor y con amor sus convicciones y experiencias, y compartir cómo encontraron ayuda en la Fe para vivir esta dolorosa situació E invitamos a todos y a todas los que no han tenido que vivir este conflicto, que no juzguen a otras antes de haberlas escuchado.
  12. En razón de posibilitar la expresión libre, la formación de consciencia y la búsqueda de ayuda, las pastoras y los pastores -de ambas iglesias- creemos que sería más favorable y saludable para la sociedad en Chile la despenalización del aborto en algunas causales. La despenalización es un acto por el cual el Estado declara que el aborto no pertenece al ámbito público, donde él tiene competencia, sino al privado, donde se le reconoce competencia a la sola consciencia y responsabilidad de las personas. Al recomendar la despenalización, lo hacemos porque pensamos que no cae bajo la competencia del Estado seguir declarando que es criminal y punible un acto que implica una gran diversidad de situaciones en conflicto, donde sólo un juicio prudencial, no uno categórico, puede indicar qué mal conviene evitar y qué bien salvaguardar. No creemos que una ley punitiva sea el medio para educar en favor del respeto a la vida y tampoco que sea de ayuda en las situaciones traumáticas que han vivido y siguen viviendo muchas familias hoy.

Confiamos en el Señor que ama a sus hijas e hijos por igual, para que nos otorgue su espíritu de sabiduría y compasión en medio de nuestras experiencias de vida.

En la gracia del Señor

Santiago,Julio 2015